LAGO AGRIO. En la Calle 8 del barrio Guayaquil el gusto por el fútbol es palpable, a simple vista. De ese lugar surgió Luis Antonio Valencia, máxima figura del balompié ecuatoriano, quien ahora brilla en el Manchester United de Inglaterra.
Mirnia Portocarrero, madrina del futbolista, rememora con orgullo el cómo su ahijado sobresalió de aquel sitio, que antes era desconocido para muchos. El ambiente no ha variado demasiado. Han pasado un poco más de 12 años desde que Toño salió de su natal Lago Agrio y en el barrio Guayaquil, al igual que él en su infancia, muchos niños sueñan con ser futbolistas profesionales. “Solo que ahora tienen el ejemplo de mi ahijado”, destaca Portocarrero.
Elian Rengifo, Johan Rivera y David Sarango juegan en la calle con una pelota de papel forrada con plástico. Es la tarde del domingo 15 de abril del 2012. Ninguno recuerda al Toño de hace más de una década, no obstante los tres tienen referencias de la estrella de los Diablos Rojos a través de los medios de comunicación. “Queremos ser como Antonio” coinciden.
“Eso es algo generalizado. La mayoría de chicos que viven en Lago Agrio y que les gusta el fútbol, quieren ser como Antonio; él se ha convertido en un símbolo a seguir. Incluso los padres de familia siempre comentan del tema y dicen que acá hay bastante futuro en el fútbol”, comenta Mirnia.
La cancha del Carlos Vernaza, colindante a la casa donde vivió ‘Sir Anthony’ y sitio en el que jugó los primeros partidos, luce cerrada, a diferencia de la década de 1990, en donde era de libre acceso. “Ahí aprendió a jugar. Luego, todo sitio era bueno para que él pateara una pelota; incluso, la sala de mi casa o de su casa”, recuerda la señora.
Sin embargo, Antonio no solo se dedicó al fútbol en su infancia. “Fue un niño al que le gustaba buscar un medio para ayudar a sus padres (Luis Valencia y Teresa Mosquera) o para apostar en los partidos de fútbol. Solía vender botellas”, cuenta su exvecino Oswaldo Bolaños.
La tarde se consume en Lago Agrio. En la Calle 8, el fútbol y la música salsa se palpa, como cada fin de semana. Unas cuantas cervezas también circulan.
Darwin Portocarrero y Román Banguera, excompañeros de Valencia en el Caribe Júniors, relatan anécdotas deportivas. Más allá, las exvecinas de la estrella del Manchester se enojan porque al barrio donde surgió Valencia han llegado policías a custodiar el lugar. “No sé por qué nos vigilan, no somos delincuentes”, dice una de ellas. Uno de los uniformados, dice, solo cumplimos con órdenes.





