Benedicto, Papa Emérito

Se produjo la renuncia de Benedicto XVI, quien de ahora en adelante será conocido como Papa Emérito.

De esta manera, el Pontificado entró oficialmente en “Sede Vacante”, lo que abre la vía a la celebración del cónclave que deberá elegir al próximo jefe de la milenaria institución.

El cónclave (del latín “cum clave”: “bajo llave”) es la reunión a puertas cerradas de 115 cardenales “electores”, aunque el número podría variar. En 1970, el papa Pablo VI fijó en 80 años la edad límite para tener derecho a voto. La duración del cónclave no está fijada de antemano.

La elección se lleva a cabo en la Capilla Sixtina, dentro del palacio apostólico del Vaticano. Se necesita una mayoría de dos tercios para nombrar al nuevo papa. La votación se hace con papeletas que se ponen dentro de un cáliz.

Durante el cónclave se vota dos veces por la mañana y dos veces por la tarde. Tras cada votación, las papeletas se queman en una estufa especialmente en la Capilla y que tiene salida al exterior. Si no se alcanza un acuerdo, se añaden productos químicos para que el humo sea negro. Si el resultado es positivo, se queman las papeletas, lo que provoca el humo blanco que anuncia la elección del nuevo Papa. En ese momento la gran campana de la Basílica de San Pedro empieza a redoblar.

Tras aceptar la votación, el nuevo Papa responde a dos preguntas. “¿Acepta su elección canónica como Soberano Pontífice?” y “¿Con que qué nombre quiere ser llamado?”. Luego, los príncipes de la iglesia comunican a los fieles del mundo que hay un nuevo pastor en el mundo católico.

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