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| Jimmy Contreras / EL UNIVERSO |
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| Daimar Ciurliza (i) y Gustavo Chóez, moradores del sector del Parque de la Madre, aseguran que el ambiente en ese sector ha cambiado. |
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El ambiente y el ritmo de vida en el sector situado en las calles Juan Pablo Arenas entre Alejo Lascano y Padre Solano, más conocido como el barrio del Parque de la Madre, ha cambiado para los habitantes que viven y transitan continuamente por ese lugar.
Aunque algunas casas antiguas ya no se encuentran radicadas en esa zona, aún se puede contemplar edificios de construcciones mixtas que con el paso de los años han sido testigos, junto a sus habitantes de la evolución, que ha tenido el Parque de la Madre.
Según Dairmar Ciurliza, habitante por 15 años de ese populoso sector céntrico de la ciudad, por aquellos años de los 40, 50 y 60 la gente se reunía por los alrededores para conversar, jugar naipes y organizar fiestas populares. "Todo siempre enmarcado en el respeto de los habitantes", indicó Ciurliza.
Por los años de 1970, 80 y 90 la zona comenzó a tener una transición, ya la camaradería no era la misma, la delincuencia y los locales de expendio de bebidas alcohólicas comenzaron a proliferar indiscriminadamente. Fue una etapa que marcó al sector, como uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. La calma había terminado, pero los habitantes no perdieron la esperanza de que se termine esa mala transición, comenta.
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| Jimmy Contreras / EL UNIVERSO |
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| Vista del Parque de la Madre en sentido norte-sur, desde la calle Lorenzo de Garaicoa. |
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En aquellos años el Parque de la Madre también fue sitio de desorden. Las bancas, flores y plantas comenzaron a deteriorarse por el trajín de las malas personas que acudían al lugar solo para dar rienda suelta a sus vicios y contemplar las tardes con un cigarro, que no precisamente era hecho de tabaco, sino de otras hierbas.
Pero, en los últimos años, el ambiente cambió con la regeneración urbana y ahora aquellas personas que se dedicaban a sus vicios, ahora trabajan en los alrededores del parque limpiando vehículos que se estacionan por el sector. Además, el comercio se ha incrementado y las parejas de enamorados le han devuelto ese romanticismo al parque, que durante años lo caracterizó.
Ahora la gente camina con calma y el aire fresco de las tardes y noches en el Parque de la Madre le han devuelto la tranquilidad a sus habitantes y a los turistas que recorren y han caminado por las calles de Padre Solano y Lorenzo de Garaicoa, según sus moradores.
En este amplio sector hay mucho movimiento porque está muy cerca de la Plaza del Centenario y del Parque San Agustín, donde aún es posible conseguir transportes que van hacia el cercano cantón Durán.
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