Andar en bicicleta por la av. 9 de Octubre es una experiencia que la podemos vivir cada 15 días en los ciclopaseos recreativos.

Andar en bicicleta por la av. 9 de Octubre es una experiencia que la podemos vivir cada 15 días en los ciclopaseos recreativos.

Domingo 8 de julio, 08:00, avenida 9 de Octubre y Lorenzo de Garaycoa, con una bicicleta prestada, 20 años sin subirme a una y 170 libras de peso. Luego de mucha meditación lo decidí, subiré otra vez a una bicicleta, con más kilos desde la última vez cuando tenía 13 años y solo pedaleaba en el parque Forestal, en el sur, para evitar la calle, muy peligrosa como hoy, pero la idea de andar por la 9 de Octubre y otras calles del centro sin temor a los vehículos me seduce, como lo hace con cientos desde el pasado domingo 24 de junio cuando se inauguraron los ciclopaseos organizados por la Municipalidad de Guayaquil y la promotora Biciacción.

08:05, arranco, mi pie izquierdo en el pedal y el peso de mi cuerpo hace que la bicicleta avance los primeros metros, pero tambaleo, la falta de práctica y el temor hacen que casi me estrelle contra una ciclista con mucha más experiencia que yo. ¡Uf, qué susto, qué vergüenza!, ¿qué pensará ella de mí?

¿Susto?, eso es nada para lo que viene. A pocos metros aparece la primera intersección, la calle Rumichaca.

Pensé que todas las calles serían cerradas y que podría andar con tranquilidad, pero como Rumichaca, las calles Boyacá, Pedro Carbo y malecón Simón Bolívar están abiertas al tráfico por su importante flujo, eso sí, resguardadas por vigilantes de la CTE.

Pasé García Avilés y pedaleando por Boyacá siento cómo mis oxidadas piernas treintañeras empiezan a soltarse, la confianza me invade, vuelven a mi memoria los años en los que dejé atrás las rueditas de apoyo de mi Chopper, hace 25 años, en medio de la toma de agua en Playas a la entrada de este balneario. Qué sensación tan nostálgica y liberadora. Es Guayaquil, la bicicleta y yo, el miedo desapareció, hace rato. Pero no el desconocimiento de la ruta.

El circuito señalaba que debía virar por Chile hasta 10 de Agosto y tomar el malecón Simón Bolívar. Me dejé llevar y seguí largo por el bulevar hasta el Malecón, donde un carril separado por conos reflectivos me llevó hasta Junín.

En el semáforo de Panamá estaban Mario Wong, Sergio Laprea, ambos de 26 años, y Mariuxi Espinoza, de 27. Sergio y Mario no andan mucho, pero esta vez se animaron a participar en el ciclopaseo, en cambio, Mariuxi acostumbra subirse a su bici todos los fines de semana y la armó con $ 125.

“Ayer (sábado) la dejé en mi trabajo, en Chimborazo y 10 de Agosto, para no traerla desde el Cristo del Consuelo donde vivo”, cuenta Mariuxi, quien se encontró con sus amigos en la Catedral para pedalear.

El semáforo cambia a verde, me adelanto a mis nuevos amigos. La ruta me lleva hasta un callejón peatonal que luego se convierte en la calle 6 de Marzo. A la vista está Lorenzo de Garaycoa y otra vez la 9 de Octubre para darle la segunda vuelta al circuito, que tiene 3 kilómetros, aproximadamente.

Más sobrado llego a Boyacá y me detengo a ver qué sucede con un grupo de ciclistas amontonados. Ayudaban a Katherine Cedeño, de 19 años, a colocar la cadena de su bicicleta. “Eres salada”, le dice su amiga Paola Pincay, de 30 años, pues en el ciclopaseo anterior a Katherine se le ponchó una llanta. Pero de Paola llama la atención la cámara que lleva sobre su casco, con la cual graba todo el recorrido que hace con sus amigos. “Los grabo para verlo en la casa y reírnos”, confiesa Paola, quien pertenece al grupo Ciclistas sin Fronteras desde hace siete años y llegó al ciclopaseo con doce personas desde Urdesa.

Sigo mi camino, esta vez por la ruta giro por Chile y paseo con la bicicleta en media calle hasta el parque Seminario, donde me siento como un turista al observar desde la bicicleta el monumento de Simón Bolívar y a la Catedral, nunca los vi así. Al volver a la 9 de Octubre unos 50 ciclistas empiezan la ruta, pero siguen largo por Junín, van a llegar hasta el parque lineal de la Universidad Católica para pedir que en los próximos ciclopaseos esta se extienda hasta ese punto.

Son las 10:30. Es mi cuarta vuelta y el sol golpea con más fuerza, el bloqueador solar, las gafas y la gorra ya son indispensables. Por la 9 de Octubre Nadia Esteves, de 34 años, aparece en unos patines de cuatro ruedas en filas de dos, típicos ochenteros. Es como un lunar entre tantas bicicletas. A su lado va su hija Dana, quien ese día cumple años. Festeja sus 8 años andando en bicicleta, unos metros atrás su hermano Matías, de 3 años, en una pequeña bicicleta con rueditas y su papá, el colombiano Daniel Rodríguez, los acompaña de cerca.

“Venimos porque es seguro y nos gusta hacer las cosas en familia”, dice Nadia, quien patina desde los 4 años.

La familia se aleja y hago la cuenta, son cuatro vueltas a 3 kilómetros cada una, ¿he pedaleado 12 kilómetros?, es hora de descansar y buscar una botella de agua, con $ 0,25 basta.

Ya son las 11:45. Casi no hay ciclistas en las calles, hora de partir luego de ver bicicletas de todos los colores, tamaños y diseños, hasta patines retro.

El próximo ciclopaseo será el domingo 22 en la misma ruta, tengo quince días para bajar un poco de peso, andar en bicicleta propia y ser esta vez: Guayaquil, mi bicicleta y yo.

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  • http://www.facebook.com/people/Denisse-Fierro/646305646 Denisse Fierro

    Me encantó su artículo! Desde que me vine a Australia hace ya unos 5 años, decidí andar más en bicicleta. Empecé con una bicicleta normal, luego cambié a un híbrido y ahora tengo una bicicleta de carrera (road bike). Desde que empecé a andar en bicicleta me he quedado encantada y ahora la uso todos los días para ir al trabajo, hacer las compras o ir a la universidad. Creo que es la mejor manera de viajar, porque no solo te ejercitas, sino que ayudas al planeta al no emitir mas carbono a la atmosfera. Felicitaciones al Municipio de Guayaquil y a todos los guayaquileños que se han unido a este cambio.

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  • http://www.facebook.com/profile.php?id=100000387936504 Monica Wilmot

    Felicidades, que buena idea de motivar a la gente a pedalear por guayaquil, es un buen ejercicio fisico, un domingo de relax, que pena que no hay un carril seguro para los ciclistas, seria muy buena idea crearlo, como en italia que en una callle existen el carril para autos y uno pintado de color amarillo solo para las bicicletas, es una manera de motivar al deporte y de evitar la contaminacion, y ahorrar la gasolina. El carril para las bicicletas viene creado, no permitiendo que los carros se parqueen en el borde la estrada, asi queda espacio para el nuevo carril, y los que necesiten parquear su auto se buscan un nuevo puesto, o aprenden tambien a usar la bici, y ademas se debe crear una area para poder parquear la bicicleta, no es que la deben dejar donde les sea mas comodo a ellos.

  • http://twitter.com/panchorua Francisco Ruales

    esto aun se esta haciendo? que días?