Mochileros, una vida “nómada” de aventura

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En el mundo existen varias maneras de viajar, pero algunos prefieren la aventura y se lanzan al mundo, toman un bus, tren o simplemente “hacen dedo”, para emprender el viaje en el que recorrerán distancias extensas, todo para sentir la adrenalina de vivir nuevas experiencias, difrutar de distintas culturas y compartir con la gente.

Estos mochileros pueden reunir dinero por meses, renunciar a sus trabajos, dejar estudios y familia para realizar estos viajes que por lo general no duran pocos días. Para ellos lo más importante es tener las ganas de hacerlo.

Todo este entusiasmo por conocer otros puntos del orbe lo tiene Diana Vega, Sarah Carrozzini y Sofía Bermúdez, tres jóvenes ecuatorianas que en un determinado momento de su corta vida, pues rondan los 24 años, decidieron dejar la cotidianeidad de su entorno para emprender un viaje por Sudamérica.

Diana recuerda que la idea de realizar este viaje nació en una cafetería en la que estaba conversando con Sarah sobre lo monótono que era estar encerrada en una oficina. Por esto, fijaron agosto del 2012 para emprender el trayecto y el objetivo de ahorrar el dinero suficiente, pero querían involucrar a más personas. Preguntando entre sus amigos y conocidos sobre si querían lanzarse a una aventura, todos aprobaban la idea como genial, pero nadie concretaba nada. Esto hasta que se toparon con Sofía, quien sin complicaciones accedió y se sumó a la aventura.

Sin embargo, el viaje se adelantó para Diana y Sarah cuando se inscribieron en una organización que iniciaba un recorrido por Perú el 11 de julio. La aventura comenzó en la terminal terrestre de Guayaquil. Sofía se les unió después en Brasil, ya que por motivos de dinero no pudo emprender el trayecto desde el inicio. Ella ahorró 3.000 dólares para el viaje. La ruta entre las tres, además del país carioca, incluyó Uruguay, Argentina y Chile.

Sarah siempre había escuchado sobre personas que emprendían viajes de este tipo y que se arriesgaban, ya que era difícil conseguir trabajo en los lugares que visitaban, pero sin embargo lo hacían. Ella, en los quince o más días que le daban de vacaciones trataba de conocer otros países, pero nunca pensó que iba a durar más tiempo en un viaje. Fueron 2.500 dólares lo que reunió para su objetivo.

Mientras que Diana calculaba que iba a gastar un promedio de 15 dólares diarios para vivir en diferentes puntos de Latinoamérica, tomando como referencia la información que se daba en algunos blogs de viajeros. Después se dio cuenta de que esto no era real, pues los gastos fueron superiores. Reunió 4.000 dólares para la ruta, con lo que además pudo ayudar a Sarah y Sofía para continuar con el trayecto.

Sofía explica que “15 dólares diarios te pueden dar pero sin contar el hecho de movilización. Viajar dentro de Ecuador es muy barato, es más o menos 1 dólar por cada hora recorrida, en otros países es de 5, 10, 20 (dólares) por hora recorrida”.

“El país más barato que encontramos fue Bolivia, y entre los más caros están Brasil y Chile” dice Sarah.

Sin embargo, cuando tenían problemas económicos, hacían unas postales para venderlas y recolectar dinero para, por ejemplo, tomar un bus para movilizarse. “Es cuestión de buscar tu ingenio”, dice Sofía.

Pese a que es muy popular la idea de que los mochileros siempre piden aventones a desconocidos en la carretera; ellas dicen que una vez quisieron “hacer dedo”, pero no les fue nada bien. “Intentamos hacer dedo en Brasil, pero Brasil no tienen esa cultura de llevar viajeros. En otros países como en Argentina o en Chile es mucho más fácil”.

En aquella ocasión querían trasladarse de Curitiba a Foz de Iguazú. El viaje en bus tomaba unas 10 horas pero con los aventones que pedían, el recorrido podría alargarse a 2 días, ya que en promedio una persona los puede llevar gratis en su vehículo hasta unas 5 horas. “Nosotras dijimos ‘nos levantamos temprano y encontramos un camionero que nos va a llevar de una ’”. Sin embargo, se despertaron tarde, pero igual lograron salir de la ciudad y a la tercera hora de espera alguien las llevó media hora más adelante hasta un restaurante.

En este lugar esperaron nuevamente por un aventón, pero en su espera se les aproximó un vagabundo que aparentemente tenía problemas mentales. Empezó a imitarlas cuando ellas hacían señas con el dedo para pedir que las movilizaran, una situación que causó risas entre los camioneros que pasaban por el sitio. Luego, el hombre empezó a agredirlas hasta que se refugiaron en el restaurante. Pasó media hora para que pudieran salir, pero viendo que su objetivo para pedir que las lleven gratis había resultado en fracaso, decidieron regresar a Curitiba para tomar un bus y trasladarse a Foz de Iguazú.

Ahora, Sarah continúa viajando por Sudamérica y espera retornar pronto al Ecuador. Ella considera que “al ecuatoriano le falta mucho viajar, si viajara se diera cuenta de nuestra riqueza, de todo lo que podríamos construir y todo lo que podríamos crear en Ecuador”. Sofía es la que está en el país, y Diana se encuentra en Estados Unidos.

Ellas tienen el blog Vagabunda Vida que es una combinación de galerías de fotos, textos y sonidos que recogen las historias de su viaje, en una especie de memoria de paisajes, retratos, música, ruidos y relatos.

“Creo que lo más lindo de un viajero, no es solo recorrer el mundo, conocer culturas, bañarse de colores; sino también estar enamorado de la ciudad que lo vio nacer y nunca estar cansado de siempre regresar. Tener un lugar al cual llamar hogar” posteó Sofía en este blog.

Ecuador, destino de ruteros

El francés es Julien Landais recorrió gran parte del Ecuador en una ruta que incluye varios países de Latinoamérica.<br /> Laguna de Quilotoa

Nuestro país también es un destino obligado de los aventureros. Uno de ellos es Julien Landais, originario de Le Mans, en Francia, quien a sus 27 años ya ha visitado varios puntos de Europa, Asia y América.

Él dice que en la vida lo importante no es de viajar sino hacer lo que a uno le gusta. “A mí me gusta viajar, por eso viajo, pero si a ti te gusta el fútbol, pues toca la pelota”.

Llegó al Ecuador por la frontera con Colombia. Pese a que ya conocía a Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, nunca había estado en este país por falta de tiempo. Su ruta incluyó Tulcán, Ibarra, Otavalo, Quito, San Lorenzo, Esmeraldas, Atacames, Súa, San Jacinto, Latacunga, Baños, Puyo, Tena, Riobamba, Guamote, Guayaquil, Playas, Cuenca, Loja, entre otras poblaciones ecuatorianas.

Julien dice que es difícil decir el lugar que más le gustó, ya que “todos tienen sus cosas”. “Cada lugar donde llego me da la sensación de cambiar de país. Que sea la Costa, la Sierra o el Oriente son tres culturas muy distintas. Creo que eso son las dos cosas que más me gusta del Ecuador, su gente y su diversidad”.

Lleva consigo una carpa para dormir y para movilizarse se vale de la hospitalidad de los conductores. Mientras que para complementar el “andar a dedo” visita el sitio web Couchsurfing, una página especializada en el intercambio de alojamientos en los lugares que se vaya a visitar.

Este joven francés viaja solo, ya que piensa que al hacerlo así se es más abierto a compartir con la gente que conoce en el camino. Además, considera que haciendo su trayecto en solitario puede cambiar de rumbo a último momento y no tendrá problemas. “Me ha pasado viajar con un amigo o una amiga que conocí en camino pero siempre por un ratito, no más. Cada año, mis padres me visitan a donde sea. Me visitaron en Québec, en México”.

Una de sus anécdotas en Ecuador fue cuando visitó Quinindé, en Esmeraldas. Dice que allí lo recogió un político que iba a participar en una caravana a favor de un candidato presidencial. Esta persona los invitó a él y a una compañera de viaje a subir a un vehículo para que los acompañara en el recorrido proselitista. “No conocíamos nada de la política ecuatoriana, pero la experiencia nos pareció interesante, por eso nos subimos”.

Una combi en la ruta sudamericana

La región que  más les gustó a Maru y Martín fue la Sierra ecuatoriana.

Quienes si prefieren viajar acompañados son Maru Orza y Martín Sesana, una pareja de periodistas argentinos que se propusieron cruzar desde su natal Argentina hasta México a bordo de una combi, proyecto al que bautizaron “Kombi Rutera”.

El propósito de estos aventureros es acercar lugares lejanos, personas desconocidas, nuevas culturas y todo lo que se les vaya mostrando el camino.

Maru y Martín, quienes también han visitado Europa, Asia y un parte de África, cuentan sus experiencias de viaje a través Radio Rutera, un programa que emiten semanalmente desde cualquier lugar donde se encuentren, y que luego es subido a la página web de la Kombi Rutera, donde los audios quedan posteados para ser escuchados cuando se prefiera.

Tras su ruta en el cono sur también incluyeron a Ecuador, donde por 3 meses recorrieron infinidad de sitios, aunque se quedaron con las ganas de conocer las islas Galápagos, ya que no estaba en su presupuesto. “¡(Ecuador) Nos encantó! Además de ser parte de la ruta de Latinoamérica, teníamos mucho interés de conocer ciertos lugares como Cuenca, Quito, la selva ecuatoriana y por supuesto sus playas”.

La región que más les gustó del país fue la Sierra, y de las poblaciones prefieren a Vilcabamba, Cuenca y Baños.

Para financiar su viaje, en su trayecto van vendiendo ropa que compraron en India y también escriben relatos de viaje para algunos sitios y para una empresa que les brinda el seguro médico.

Su viaje también tiene una misión solidaria, ya que van juntando donaciones de ropa, juguetes y libros para entregarlas en los lugares que ven que más necesitan. Cuando salieron de Buenos Aires juntaron casi 50 cajas con estos implementos que fueron repartidas en el norte de Argentina, Bolivia y Perú. “Un fin de semana convocamos a la gente a dejar donaciones en el parque El Ejido de Quito y fue muy buena la repercusión. Además tuvimos la oportunidad de compartir un muy lindo momento con amigos fanáticos de kombis”.

Destacan de Ecuador la existencia de montañas, selva, playas, volcanes, ríos, cascadas, parques nacionales, así como la amabilidad y solidaridad de sus habitantes. Además, consideran que las rutas son muy buenas como para recorrer el país de punta a punta. “Creemos que todo lo que la naturaleza ofrece está en Ecuador”.

En el sitio web de Kombi Rutera han detallado las condiciones de las carreteras de los países por donde han pasado, así como los valores que han tenido que pagar en los peajes, entre otros puntos a destacar como las distancias recorridas. “Nunca habíamos recorrido Latinoamérica y nuestro sueño era hacerlo sin tiempos; a la velocidad del paisaje”.

Maru y Martín siguen recorriendo América Latina. Su actual punto es Panamá y animan a los que tienen ganas de viajar a que lancen a la aventura de conocer el mundo. “Lo más importante es dar el primer paso, luego el camino te va llevando y todo va surgiendo. Lo fundamental es abrir el corazón para recibir el cariño y la solidaridad de toda la gente que van a conocer en la ruta, que sin duda es el mejor regalo que te dan los viajes”.

Ellos piensan regresar a Ecuador, no solo porque les encantó el país, sino “porque hicimos muchos amigos a los que siempre querremos volver a ver”.

Las vidas de Sarah, Sofía, Martín, Maru, Diana y Julien son historias de aventureros, jóvenes, profesionales, que se mezclan en distintos países y olvidan fronteras, para conocer a la humanidad, disfrutar de paisajes, gastronomía, arte, con lo que se podría decir que han llegado a convertirse en ciudadanos del mundo.