Silencio interior, el yoga vibra en Guayaquil

El mismo señor Shiva, que nació de la ira de su padre, creó el yoga para encontrar el equilibrio. Shiva instruyó a su esposa, pero cerca del lugar donde le compartía las enseñanzas, un delfín observaba. Shiva, al darse cuenta de esto, le ordenó al delfín que difundiera el yoga a todos los seres.

Este relato, tomado de las escrituras antiguas de la India y relatado por el instructor guayaquileño Simha Rambay, es solo una de las formas con las que se describen al yoga como una práctica milenaria, de cinco mil o diez mil años. No se conoce exactamente cuándo ni cómo surgió, no existe un fecha exacta, pero sí un lugar: India.

Simha Rambay, propietario e instructor de Narasimha Yoga, comparte que el centro sigue la tradición hindú pero que el yoga se practica sin alusión religiosa.

Hatha Yoga es la base, coinciden instructores y estudiosos de las ciencias orientales como el escritor español Ramiro Calle. Hatha: Sol y Luna. Yoga: Unión. Unión del Sol y la Luna, como metáfora del inicio y el fin, de un círculo, de un ciclo, de una interdependencia.

En Guayaquil y Samborondón habitan de 4.000 a 5.000 personas que se han acercado de alguna manera a algún tipo o nivel de yoga, se anima a mencionar Gustavo Plaza, practicante por más de 20 años y editor de la revista especializada en prácticas orientales Sadhana. Él enfatiza que esta cifra es de “practicantes” y es específico en no confundirlos con un yogui.

Un yogui es quien entrega su vida a la práctica, y esta práctica no se realiza solo con el cuerpo físico, coinciden diferentes maestros e instructores. El yoga es cuerpo, mente y energía. La energía o la conexión con esa energía, según la tradición que se siga, se la expresa como una unión con Dios, en la corriente católica; la unión con Shiva u otra Deidad, en la corriente Hindú; el despertar de la naturaleza de la mente, en la corriente budista.

En Guayaquil se pueden identificar alrededor de quince centros donde se imparte yoga regularmente, pero Plaza refiere que la cifra puede extenderse ya que existen clases grupales o personalizadas que se realizan en casas u otros espacios.

Pero qué es esto que está atrayendo la atención de los guayaquileños, ¿posturas extrañas, contorsionismo, flexibilidad, tonificación muscular, método para bajar de peso, forma de evitar el estrés? No, el yoga no es eso, el yoga es una práctica que trasciende el cuerpo físico, insisten los instructores y estudiosos de la práctica.

¿Qué es el yoga?

Una ciencia, un método, una práctica, una herramienta… las definiciones son diferentes, pero una está siempre presente: El yoga es un camino hacia el conocimiento interior. El yoga es considerada una ciencia donde se une cuerpo y mente para buscar el equilibrio, la paz interior.

El estilo clásico o la base de esta ciencia se conoce como Hatha Yoga, y se divide en ocho pasos: Correcta relación con los demás (Yama); autocontrol personal (Niyama); ejercicios o posturas adecuadas (Asanas); respiración adecuada (Pranayama); abstracción de los sentidos (Pratyyamara); concentración (Dharana); meditación y contemplación (Dhyana); y supraconciencia (Samadhi).

Cristina Ponce, instructora certificada de yoga tibetano Lu Jong, concibe a esta práctica como un método de sanación. Ella narra que estas rutinas se realiza desde unos ocho mil años, en los Himalayas. Los yoguis que se retiraban a cuevas para meditar se dieron cuenta que con ciertos movimientos tocaban puntos específicos de su cuerpo que les permitían ampliar su energía, mejorar su salud y generar fortaleza para ayudarlos en su práctica meditativa.

Cristina Ponce, instructura de Lu Jong certificada por Tulku Lobsang, quien es el  maestro y médico tibetano que adaptó los movimientos milenarios del Lu Jong a una rutina para los cuerpos occidentales.

Uno de los fundadores de Asociación Escuela de Autorealización (AEA) en Guayaquil, Ángel Ledesma, concibe al yoga como una unión con Dios; mientras Simha Rambay, propietario e instructor de la escuela de influencia hinduista Narasimha, lo concibe como una ofrenda a una dividad. Cristina, en cambio, insiste en no mirar con dualidad; es decir, dentro del yoga tibetano se busca despertar aquello que ya está incorporado en el propio ser, es la conexión consigo mismo, no con algo externo.

Pese a las distintas visiones, algo está claro: el yoga no es una religión y no se necesita seguir ninguna línea espiritual para practicar. Tanto los métodos respiratorios, las posturas y la meditación pueden ser practicados por cualquier persona sin importar sus creencias, edad y condición física.

“La flexibilidad no es sinónimo de salud”, cita Cristina a su maestro y creador de Lu Jong, Tulku Lobsang. Ella relata que lo importante es presionar ciertos canales energéticos y la motivación de generar amor incondicional a todos los seres. Simha detalla que las posturas, que pueden parecer complejas al inicio, se adaptan a todos los tipos de cuerpo. A su escuela, dice, llegan personas que se creen incapaces de pararse de cabeza, por ejemplo, pero si practican constantemente, a las pocas semanas lo logran.

Un ejemplo de que el yoga puede ser practicado incluso por personas con discapacidad física es Josefina Delgado, estudiante de AEA. Ella, de 61 años, tiene el síndrome Guillén Barré, que paraliza los músculos internos y externos del cuerpo. Se le diagnosticó a los 23 años, cuando estuvo cerca de morir y le dijeron que sería cuadrapléjica. Con mucha terapia y esfuerzo, ella logró caminar de nuevo. Ahora, apoyada en un bastón, es una practicante de yoga desde hace unos seis años.

Josefina, que dirige una empresa comercial, dice haberse acercado por recomendación de un amigo. Buscaba calmar el estrés, pero encontró en la meditación la fortaleza que necesitaba para seguir combatiendo los efectos del síndrome que entumece sus músculos; y en la práctica, una terapia física que le ayuda a mejorar su calidad de vida.

¿Cómo llegó el yoga a Guayaquil?

El sacerdote César Dávila visitó India y decidió aprender las técnicas de yoga para incorporarlas a su práctica cristiana.

Al buscar los inicios de la práctica en Guayaquil, un nombre es recurrente: César Dávila, el sacerdote católico que formó la Asociación Escuela de Autorealización, primero en Quito y luego, en 1973, en Guayaquil. Hoy la Escuela también tiene sedes en Cuenca y Ambato; y podría considerarse como la mayor comunidad de yoga en el país. Solo en Guayaquil tienen unos 500 estudiantes aleatorios al año.

La doctora Eufemia Guamán, del Centro Integral Ollantay, detalla que la Gran Fraternidad Universal fue fundada en 1947 en Venezuela, por el astrólogo francés Serge Raynaud, y que a Ecuador llegó en 1964. Ella, que se integró al grupo en 1979, y detalla que las prácticas no están dirigidas por ningún sistema religioso sino por valores como la verdad, la paz, la praternidad, la sustentabilidad y la espiritualidad.

Sin embargo, aunque la Gran Fraternidad Universal ya tenía presencia en Ecuador, fue el Padre Dávila quien difundió e incentivó el yoga en Guayaquil, coinciden diferentes instructores, incluso aquellos que no siguen la corriente católica.

Ángel detalla que el Padre Dávila conoció en 1952 a un avanzado yogui de los Himalayas, cuyo compartir despertó el interés del sacerdote en esta práctica de Oriente y lo llevó a estudiarla. Él se conectó con Self Realization Fellowship, organización fundada en 1920 para difundir las enseñanzas del yogui Paramahansa Yogananda, con sede en India. El sacerdote viajó a Asia y aprendió las técnicas.

En Ecuador, tomó los ejercicios físicos que ya eran practicados en la Gran Fraternidad Universal, con las técnicas de meditación aprendidas en India y combinó a Oriente con la práctica espiritual que él llevaba, el catolicismo, detalla Ángel, quien a sus 61 años continúa practicando regularmente. Hoy, AEA tiene unos 300 estudiantes permanentes y algunos de ellos ya lideran sus propios centros de yoga.

Pero en Guayaquil también está presente la corriente hinduista. Simha Rambay, guayaquileño con ancestros hindúes, detalla que el yoga de raíces indias se forma, básicamente, de cuatro niveles. El primero implica el movimiento físico, las posturas; luego viene el compromiso de actuar con ética, generosidad y acciones de beneficio para los demás; después es una práctica de estudio y finalmente, una práctica devocional.

Rambay aclara que el yoga no implica la práctica religiosa y que si alguien practica las posturas, es correcto; pero que estas se deben combinar con la respiración y el tomar conciencia del momento. En el centro que dirige, por ejemplo, se imparte, además de Hatha Yoga, prácticas como Acro Yoga. “Las personas pueden venir por un interés físico, estético o moda, pero luego se dan cuenta que el yoga es algo más y generalmente quieren seguir el proceso porque reconocen los buenos efectos en su mente, la paz que trae a su vida”, comenta.

El Acro Yoga es una variante de la práctica tradicional. En Narasimha Yoga se realiza entre dos personas.

Gustavo Plaza, opina que las prácticas contemporáneas como Acro Yoga, Aero Yoga, Power Yoga, Yoga de la Risa, entre otras que se están realizando en Guayaquil, son solo una pequeña parte de la práctica. Él es enfático en comunicar que aunque no tiene nada de malo la práctica física, no se puede creer que hacer ciertas posturas es yoga.

Un método que poco a poco encuentra su espacio en Guayaquil es el yoga tibetano Lu Jong. Cristina Ponce, instructora certificada por el maestro budista Tulku Lobsang, detalla que este tipo de práctica comprende 23 ejercicios que se dividen en cuatro series; que trabajan en sobre los cinco elementos del cuerpo: tierra, fuego, agua, espacio y aire; y sobre los canales energéticos que ayudan al equilibrio emocional y energético.

El Lu Jong es un yoga milenario. Cristina relata que ya era practicado desde hace ocho mil años en Tíbet, por los yoguis de los Himalayas; y detalla que esta es una técnica para balancear pensamiento y cuerpo. “Es un yoga en movimiento, donde muy sutilmente vamos calmando la respiración y tocando puntos específicos, especialmente de nuestra columna vertebral, que se dice que es la caja energética del cuerpo. Cuando se tocan estos puntos se puede ir sanando nuestro cuerpo físico y emocional”.

¿Cómo actúa el yoga en el cuerpo?

Ángel asegura que los efectos se sienten desde la primera práctica. Desde aprender a respirar hasta el cambio de hábitos. “Aquí (AEA) enseñamos que debemos despetarnos, realizar ejercicios de respiración, meditar y ciertas posturas. Eso genera cambios de inmediato. Un orden en la vida”, describe.

Simha cree que los primeros cambios que las personas notan son físicos, se sienten con más energía; pero luego, si avanzan en la práctica meditativa, ya se sienten motivados a actuar con más ética y generosidad y ahí descubren momentos de felicidad que los lleva a comprender que el yoga es más que movimientos del cuerpo.

Cristina comparte que el Lu Jong se concentra en desbloquear los chakras (nudos) en los canales de energía del cuerpo. Tenemos 72.000 chakras, que al estar bloqueados pueden producir desvalances físicos o emocionales que acarrean enfermedades, detalla.

Lu Jong trabaja, entre otros aspectos, los cinco elementos que relacionan con los órganos, la sangre, los huesos, la carne, las grasas y los líquidos. “Son los elementos (espacio, agua, fuego, tierra y aire) manifestados en una materia”, explica. Cristina expone que las enfermedades físicas suelen tener causas emocionales y energéticas y por ello, este yoga tibetano trabaja para sanar de una forma completa.

Al trabajar sobre estos puntos, dice, podemos desatarlos y dejar fluir la naturaleza innata del ser humano, que es amor incondicional, expone Cristina.

‘Yoga es algo más que moverse”, se repite una y otra vez en instructores y practicantes. “Es conectarse, calmarse, sentir…”, los intentos de explicación continúan incluso hasta no decir palabras y compartir una sonrisa. El yoga en Guayaquil parece expandirse, como los pulmones tras una larga y inspiración de aire.

¿Dónde practicar?

Centro Integral Ollantay

Horario: 10:00 – 12:00 y 19:00 – 21:00

Costo: Alrededor de $50

Dirección: Tungurahua y 9 de Octubre

Contacto: 2452331 / 2361436

 

Asociación Escuela de Autorealización (AEA)

Horarios: Teórico y práctico. Martes y jueves de 9:00 a 11:00; y martes de 19:30 a 21:30 y sábado de 9:30 a 11:30.

Costo: $140 por nivel (cada nivel dura tres meses). El próximo periodo inicia en septiembre.

Dirección: Km 3,5 vía Puntilla – Samborondón (Letrero AEA)

Contacto: 2831839

 

Narasimha Yoga Studio

Horario: Entre las 07:30 y 21:00

Costo: $70 mensual

Dirección: Urdesa. Mirtos 810 entre Guayacanes e Higueras.

Contacto: 2880148 / narasimhayoga.blogspot.com

 

Sangha Tulku Lobsang (Lu Jong)

Horario: Martes y jueves , de 17:00 a 18:15. Se pueden coordinar clases privadas.

Costo: $50 al mes (dos clases por semana).

Dirección: Sangha Tulku Lobsang. Urdesa., Calle 6ta 515 y Dátiles

Contacto: 0992118250

 

Anahata Yoga Studio

Horario: Entre las 07:30 hasta las 21:00

Costo: Desde $10 por clase hasta $65 por clases ilimitadas al mes.

Dirección: Cdla. Albatros, calle Pelícano Oeste 100 y av. Plaza Dañín.

Contacto: 6038807 / www.anahata.ec

 

Centro Namaste

Horarios: Lunes, miércoles y jueves. 9:30 a 10:30 y en la tarde de 6 a 7.

Costo: Mensual $50.

Dirección: Cdla. Ceibos. Calle Primera 117 y av. Primera.

Contacto: 0989650606 (Javier Hidalgo)

 

Samadhi Centro Yoga

Horario: Entre las 06:00 a las 20:45

Costo: Desde $15 por clase individual hasta $120 por clases ilimitadas al mes.

Dirección: C.C. La Torre. Km 1,5 vía a Samborondón.

Contacto: www.samadhi.com.ec

 

Ananda Yoga. Verónica Gamio y Andrea Naranjo

Horarios: desde 07:00 hasta las 8:45

Costos: Desde 50 hasta 110

Dirección: C.C. Plaza Navona, km 5 vía Samborondón, 2do piso, local A204

Contacto: 0984891237 info@anandayoga.com.ec

 

Shanti Kids (para niños, adolescentes, embarazadas y adultos mayores)

Horarios: Entre las 09:30 y 19:10

Costo: Entre $68 y $100

Dirección: Edificio Global Center, km 5,5 av Samborondón.

Contacto: 0999615092

Yoga Shala Ecuador

Horarios: desde 07:00am hasta las 8:30pm

Costos: Desde $10 hasta $120

Dirección: Km 1.5 vía Samborondón, Edificio Samborondon Business Center, Torre B Local #8

Contacto: 2837682 / yogashalaec@hotmail.com

 

* Los datos de los centros de yoga han sido tomados de los sitios web respectivos o confirmados vía telefónica. eluniverso.com no se hace responsable por los cambios en ellos.