Aires de la revolución francesa permitieron libertad de Guayaquil

“Al amanecer el día 9, brilló para nosotros la aurora de la libertad”. Esta frase es parte del mensaje que el prócer José Joaquín de Olmedo envió a José de San Martín para comunicarle la gesta patriótica que había dado vida a la Provincia Libre de Guayaquil, que también se conoció por breves años como República de Guayaquil (1820-1822).

Figuras clave

La llegada a la ciudad de José de Antepara y Olmedo –entre 1814 y 1816, respectivamente- fue determinante para Guayaquil.

Antepara había recorrido varios países del mundo, en los que se nutrió de conocimientos libertarios. Conocía de la independencia norteamericana (1776), así como de la instauración de la República en Francia (1789), lo que le abrió la puerta para replicar esos aires en los pueblos de América.

José Joaquín de Olmedo

Olmedo, desde la juventud se ilustró con obras de liberales ingleses, franceses y norteamericanos, que moldearon su pensamiento; así, con su ideología de libertad, el poeta llega como diputado por Guayaquil a las Cortes de Cádiz, en España, en 1812.

El prócer guayaquileño vivió en una época en la que predominaba la esclavitud, por eso en Cádiz propone la abolición de las mitas, que no era otra cosa que el reclutamiento forzoso para los trabajos públicos de los pueblos precolombinos. La constitución española se aprobó pero esta luego fue suspendida por el rey Fernando VII, quien enseguida empezó a perseguir a quienes habían participado en su elaboración. Olmedo logró escapar del régimen y regresó a Guayaquil, donde propagó la idea de que un monarca no podía manejar vidas al otro lado del océano.

José de Villamil, nacido en Lousiana (EE.UU.), fue otro de los artífices de la gloria octubrina. A sus 21 años entabló amistad con personajes sudamericanos que buscaban la independencia de España en sus distintas regiones, ante quienes el prócer se puso a las órdenes para colaborar. En 1815 conoció a Simón Bolívar, quien lo alentó a trabajar por la independencia de la región. Posteriormente entre sus viajes llegó a Guayaquil, donde se estableció y casó con la guayaquileña Ana Garaycoa.

También coincidió con la gesta libertaria la llegada desde Lima de León de Febres-Cordero, Miguel de Letamendi y Luis Urdaneta, oficiales criollos venezolanos miembros del batallón realista “Numancia”, separados de ese cuerpo militar por sus simpatías independentistas, quienes encontraron en Guayaquil un ambiente favorable con sus ideales.

Otras personas comprometidas con la libertad fueron Luis Fernando de Vivero, Juan Francisco y Antonio Elizalde, Francisco de Paula Lavayen, José Rivas, José Correa, Manuel de J. Fajardo, y más jóvenes notables de la época.

Rousseau, Montesquieu y Rocafuerte

Durante toda la época colonial, Guayaquil careció de los beneficios de la imprenta, que fue introducida solo después de la independencia. En ese tiempo estaba completamente prohibida la introducción de libros científicos, de filosofía, y papeles impresos, cuya lectura no estuviera aprobada por el gobierno peninsular, siendo así la ignorancia la base del sistema de dominación absoluta.

Por esto, se considera que la prensa fue un elemento poderoso para dar vida y expansión al sentimiento de la libertad y a la idea de emancipación política. Pese a las prohibiciones de circulación de libros de autores con ideas contrarias al régimen monárquico, Vicente Rocafuerte introdujo a Guayaquil, a su regreso de Europa -en 1817-, el “Contrato Social” de Jean-Jacques Rousseau y el “Espíritu de las Leyes” del Barón de Montesquieu, figuras de la Revolución Francesa.

Ya en este puerto, Rocafuerte -quien también fue diputado por Guayaquil en las Cortes de Cádiz- enseñó francés a los jóvenes, con la condición de que, a su vez, lo debían enseñar a los otros; y para ejercitarse en el idioma debían hacerlo con las obras de Rousseau y Montesquieu.

Situación del Guayaquil colonial

Los títulos, los empleos, los privilegios eran todos exclusivamente para los españoles, mientras que el abandono y hasta la esclavitud eran para los colonos, señala Camilo Destruge en su libro ‘Historia de la revolución de octubre y campaña libertadora de 1820 – 1822’.

La ciudad, por sí sola, tenía que hacer su defensa contra las invasiones piráticas usando los aportes populares para construir las baterías y fortines; los cuerpos militares estaban formados por milicianos guayaquileños.

Puerto de Guayaquil en 1836Además, la provincia soportaba el impedimento de la libre exportación de cacao hacia México (Nueva España), ya que la Corona española había dispuesto que sea la Capitanía General de Venezuela la que abasteciera al país centroamericano del producto.

Después, para 1820 Chile y Buenos Aires ya eran libres; como lo estaba Venezuela, como lo estaba el antiguo Virreinato de Santa Fe (Colombia). Los movimientos revolucionarios desestabilizaron la economía española, por lo que la Corona aplicó reformas tributarias a Guayaquil para tratar de solucionar el problema monetario que se vivía en la península ibérica.

Población de Guayaquil

La población de toda la provincia era de aproximadamente 71.000 habitantes, de los cuales 12.000 eran españoles peninsulares, mientras que el resto eran criollos o españoles americanos, indígenas, negros y mulatos. La ciudad de Santiago de Guayaquil, la capital, tenía cerca de 14.000 pobladores.

La extensión territorial de la provincia era de unos 53.000 kilómetros cuadrados y estaba conformada por todos los territorios comprendidos desde el río Esmeraldas (norte) hasta la ciudad de Tumbes (sur), es decir, los territorios que hoy conforman las actuales provincias de Manabí, Los Ríos, Guayas, Santa Elena y El Oro, incluyendo además las estribaciones occidentales de la cordillera de Los Andes.

En la ciudad había unos 1.500 hombres de guarnición destacados en: Batallón de Granaderos de Reserva, 600 personas; Batallón Milicias de Guayaquil, 200; Escuadrón de Caballería de Daule, 150; Brigada de Artillería, 200; siete lanchas cañoneras, 300.

Fuentes:

  • Historia de la revolución de Octubre y campaña libertadora de 1820 – 1822 – Camilo Destruge
  • Microdiccionario biográfico de los próceres de la Independencia – Pedro Robles Chambers
  • Reseña de los acontecimientos políticos y militares del Departamento de Guayaquil desde 1810 hasta 1823 – M.J. Fajardo
  • La Fragua de Vulcano (La semana de la conspiración) – Jorge Pérez Concha
  • 1820: La revolución del 9 de Octubre de 1820 y la importancia de Guayaquil en la Independencia de América – Efrén Avilés Pino
  • Albúm Biográfico Ecuatoriano – Camilo Destruge
  • El libro de Guayaquil – Melvin Hoyos G. y Efrén Avilés P.
  • Víctor Hugo Arellano, director del Museo Municipal
  • Francesco Llaguno T., genealogista e historiador
  • museodeguayaquil.com
  • Museo en miniatura – Fundación Malecón 2000

Fotos e ilustraciones:

  • Archivo de la Biblioteca y Museo Municipal de Guayaquil
  • Archivo de Melvin Hoyos G.
  • Archivo de Francesco Llaguno T.
  • Archivo de Diario EL UNIVERSO