Centros infantiles, entre la ayuda y la escasez de las familias

Unas 55.000 familias en Guayas, a diario dejan a sus hijos mientras trabajan o estudian en alguno de los 381 Centros Infantiles del Buen Vivir que hay en Guayas.

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  • Texto: Juana Von Buchwald
  • Fotos: Juana Von Buchwald
  • Video: Jaime Freire García

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Centros infantiles, entre la ayuda y la escasez de las familias

Rafaela llora desconsoladamente, solo tiene tres años. Sus sentimientos aún no los puede expresar con claridad a sus “tías” que la cuidan de lunes a viernes en el Centro Infantil del Buen Vivir (CIBV) Abeja Maya, en la cooperativa Batalla de Tarqui, en el Guasmo Sur.

Su madre Jessica Cano sabe la razón de sus lágrimas y por qué no quiere comer. No se trata solo de un simple catarro. Rafaela extraña a su madre y se le hace muy difícil adaptarse a un hogar provisional de ocho horas. “Ella siempre ha estado a mi cuidado, siente que la voy a dejar abandonada, que soy mala porque la dejo aquí”, dice la joven mujer mientras una lágrima resbala sobre su mejilla.

Los muñecos elaborados a mano son algunos de los implementos que utilizan las promotoras de los centros infantiles del Buen Vivir para enseñar a los niños.

Jessica, al igual que otras 55.000 familias en Guayas, a diario dejan a sus hijos en alguno de los 381 CIBV que hay en Guayas. “No es fácil. A mí me duele mucho”, asegura, pero es la única forma de buscar una mejor vida para ella, una madre soltera de 32 años, y su “bebé”.

Jessica sueña con acompañar todos los días a Rafaela al centro infantil donde la cuidan mientras ella trabaja, pero no puede. Tiene que estar a las siete y quince de la mañana en un jardín de la ciudadela Las Acacias para cuidar de otros niños, mientras anhela a la suya. Su hija llega al CIBV gracias a una amiga, a quien le paga para llevarla.

Pero, ¿quiénes cuidan a Rafaela? Las promotoras comunitarias, llamadas también “tías”, la reciben de lunes a viernes desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de tarde.

Patricia Yagual, responsable de Desarrollo Infantil del INFA, dice que las promotoras son, por lo general mujeres, en su mayoría bachilleres que hace muchos años se dedican a cuidar niños de su misma comunidad.

Yagual explica que eso se quiere cambiar hasta el 2013 con la profesionalización de las promotoras. Por eso algunas estudian para ser maestras parvularias o profesoras de educación inicial.

Con ello se busca que las promotoras puedan dar una mejor atención a los niños, a quienes además de alimentar, instruyen y estimulan con juegos.

Yagual, quien es socióloga, dice que ellas son precisamente las que mejor conocen a los niños y el entorno en el que crecen.

Lo más complejo de su trabajo es saber que además de preocuparse por el desarrollo integral del niño también deben lidiar con las necesidades que viven a diario sus familias como la falta de una vivienda, de servicios básicos, de un trabajo, y acceso a la salud.

Todas estas situaciones, explica Yagual, los hace “sentir” que no tienen todas las capacidades para solventar las dificultades de las familias. “Si pudiéramos resolver todas las situaciones de riesgo que tiene el niño o de la familia podríamos bajar los niveles de riesgo de los niños”, asegura Yagual.

Este disminuye cuando no están solos en casa, acompañados por un niño igual de pequeño, o se quedan “encerrados”. Por eso en ocasiones, explica Yagual, no se cierran centros a pesar de que no reúnan todas las condiciones para atenderlos.

En Retoñitos de Amor, en la L y la 18, el suelo es de cemento y los colchones lucen desgastados. Allí el espacio es reducido.

Mónica Oquendo, coordinadora encargada del área, reconoce que tienen algunas necesidades y que esperan resolverlas con ayuda de los padres y del MIES. “Ya se habló con los padres para mejorar el piso, también hacen falta sillas, unas mesas”.

Yagual señala que para precautelar una buena atención se revisa a menudo cómo funcionan los CIBV. Este año se cerraron 92 de manera provisional, de los que trece aún están clausurados.

En un recorrido que un equipo de este medio realizó en seis CIBV las áreas recreativas fueron otras de sus falencias. “Los niños no tienen dónde jugar”, dice Cano.

Los padres saben que los centros infantiles del Buen Vivir necesitan de ellos y que requieren mejoras.

Asimismo dicen que colaboran voluntariamente con lo que pueden. Mónica Tenorio junto a otros padres realiza bingos para obtener recursos y así pagar la planilla de luz, agua y comprar cloro del centro infantil Abeja Maya. Su aporte equivale apenas al 5% del presupuesto total con que funciona este centro infantil, el resto le corresponde al INFA-MIES.

Raquel González, directora provincial del INFA-MIES, señala que eso es parte de la corresponsabilidad en la que se trabaja con las familias a través de las organizaciones comunitarias de los sectores más pobres de la provincia para que también se involucren en el buen funcionamiento de los CIBV.

En Guayas, según González, hay 70.000 niños que se benefician de los centros infantiles del Buen Vivir, en los que se invierte al año unos 16 millones de dólares.

La funcionaria dice que la atención en estos centros ha cambiado, pues no son un área donde se deja “guardados” a los niños, sino que reciben atención integral que garantiza el desarrollo armónico de los menores. Eso incluye alimentación, actividades de aprendizaje y recreación.

No obstante, reconoce que aún hay temas en los que se debe trabajar como los colchones en los que duermen los niños y el espacio reducido que tienen la mayoría de los centros. Eso, dice González, se prevé solucionar con la construcción de 18 CIBV nuevos en Guayas, pues los 381 que hay funcionan mediante un convenio entre organizaciones comunitarias y el MIES-INFA.

Este convenio implica que las organizaciones se hagan cargo de la infraestructura de los centros infantiles mientras que el MIES-INFA se encarga de la alimentación, los sueldos de las promotoras, y el material para las actividades lúdicas.

Por eso de los 381 CIBV que hay, apenas tres son administrados directamente por el Estado, el resto lo hacen en conjunto con las organizaciones comunitarias.

En los nuevos, dice González, habrá una administración directa del Estado.

Cada centro tendrá 720 metros cuadrados, una oficina administrativa, una zona de descanso, dormitorios y una sala recreativa.

González añade que el INFA-MIES espera tomar la administración directa de todos los CIBV hasta el 2015. “El estado va a asumir la atención directa porque las organizaciones comunitarias no asumen en un 100% su responsabilidad”, aunque reconoce que han hecho un buen trabajo.

Eso es lo que hicieron con la ayuda de una fundación los padres del CIBV 24 de Marzo, en la 19 y la H. Allí, a un costado de los primeros pilares de una pequeña área recreativa, hay un huerto donde se ha sembrado pepino, fréjol, acelga entre otras legumbres con los que preparan los alimentos para los niños.

La alimentación es buena, los padres lo agradecen, pero aún no es suficiente. Cano, por ejemplo, cree que es necesario que las promotoras no vean sus funciones solo como un trabajo.

Para mejorar esta atención, González dice que cada CIBV tiene una coordinadora que es parvularia o profesora de educación inicial. Ellas instruyen a las promotoras en las actividades didácticas de los niños.

Cano admira la labor de las profesoras, pero insiste en que aún hay mucho por hacer. “Ellos tienen que tener empatía con el entorno y entender que no están trabajando con cosas sino con niños, y dar a amor. Es verdad que es un trabajo, pero no es cualquier trabajo”.

El aprendizaje

Betsabeth come sola. Sus pequeños dedos ya se adaptaron a la cuchara. No fue sencillo pero lo aprendió con su “tía” en el centro infantil Abeja Maya. Su madre Mónica Tenorio está sorprendida al observar el pequeño acto de independencia de su hija de dos años. Se rehúsa a que le dé de comer.

Mónica está agradecida por el trabajo de las promotoras en el centro infantil al que lleva a su hija en el Guasmo sur; en especial porque le han enseñado a convivir con otros niños de su edad.

“Les enseñan a ser aseados. Yo le mando pañal para que no se orine, pero no lo usan para que aprenda”, expresa la mujer, de 28 años.

Al igual que ella en su sector, decenas de madres llevan a sus hijos entre cero y cinco años al CIBV. Aunque piensa que solo deben recibir a niños, cuyas madres trabajan o estudian, hay casos en los que padres deciden llevarlos porque no tienen cómo alimentarlos.

Claudia Landázuri, coordinadora del centro infantil Abeja Maya, sabe de esta realidad, y también de otras dificultades. El trabajo de los padres a veces complica que recojan a tiempo a sus hijos. En ocasiones les ha tocado esperar al menos una hora mientras los familiares van por los niños.

Por eso es común que los padres deleguen a menores para recoger a sus hermanos. Lo que no está permitido.

“Siempre es mejor que venga un adulto, es una gran responsabilidad cuidar a un niño”, indica Landázuri.

  • MarthaSoto

    Quisiera saber si algun Centro Infantil del Buen Vivir en el sector de Mapasingue que se entra por Urdesa.

    • Jalcivari

      Claro, esta ubicado en el cerro de mapasingue Este, suba hasta la iglesia de San Ignacio y hay junto esta la escuela de Fey Alegria, hay funciona el CIBV Esteban Cordero, es por donde sube la linea 108, y en la martha de Roldos hay otro, La Medalla Milagrosa

  • P. Barrezueta

    Como todos sabemos, el desarrollo integral de los ninos a temprana edad es la base de una sociedad saludable. Me alegra conocer de los avances que se hacen en este sentido. sobre todo en las areas marginales, en donde un buen numero de ninos proviene de hogares con carencias. El buen cuidado de los ninos es una labor encomiable, y la profesionalizacion de las encargadas de esta atencion es prioritaria. La tranquilidad de los padres, cuya participacion en el mercado de trabajo contribuye al bienestar de todos, no tiene precio. Adelante con esta magna obra!!!!!!

  • Mayemi1004

    Estos CIBV son una muy buena opcion yo tengo a mi hijo alli, el aprendido a vestirse, compartir con los demas,, lo malo son los padres que no colaboran con CIBV Y piensan que todo es gratis y que el Mies le otorgara todo cuando no es asi..

  • juan

    SEÑORES DE EL UNIVERSO..ME GUSTARIA UN REPORTAJE SOBRE ADOPCION, ES TAN COMPLICADO ADOPTAR EN ECUADOR, SERIA BUENO SABER EN DONDE SE LO PUEDE HACER EN GUAYQUIL, REQUISITOS Y POR QUE LE PONEN TANTAS TRABAS A UN PROCESO QUE DEBERIA SER AGIL MAS AUN SI SOMOS PERSONAS CON POSIBILIDADES PARA DARLE UN BUEN HOGAR..SALUDOS

  • meri moreira

    En especial el presidente tiene que implementar como sala cunas ,nivel medio mayor ,prekinde y kinder.Con tias parvulos sicologas, capacitadas ,y con acorde a la edad para la enseñansa , de cada nivel, como en otros paises,y ese proyectos jenerarian mas fuentes de trabajos , las mamá tendrian mas oportunidad a estudiar , o trabajar , que estas intituciones sean, para mayor seguridad solo tias, …….. Con camaras para una mejor seguridad ,pare mentira pero las personas entre mas se preparen ,mejor ase un pais a salir adelante como corresponde,

  • meri moreira

    Mamitas tienen que poner de sus parte , estos centros infantiles son muy buenos yo tengo a mis hijos en centros asi y se ponen muy avilosos aprenden a compartir a comer a jugar y les enseñan muchas cosas para sus desarrolo integral , precenten proyectos y pidanlen al presidente que las ayuden para que ustedes puedan trabajar, estudiar ,