Cerro del Carmen, entre el olvido y la delincuencia
Las pintorescas viviendas, faroles y las 456 escalinatas empedradas con granito del cerro Santa Ana contrastan con las de su vecino del Carmen donde los caminos son resbalosos, oscuros, lucen descuidados y con basura. Algunos de sus escalones, en cambio, aún conservan la madera.

El callejón cárcel del cerro del Carmen no tiene las escalinatas regeneradas.
Si bien el municipio de Guayaquil emprendió la regeneración del cerro Santa Ana y del Carmen hace 12 años, los habitantes de este último cerrito aún no sientenque los trabajos se reflejen en su barrio.
Ana Castro Peñafiel, de 60 años, quiere que su cerro también sea atendido, aunque reconoce que en fiestas como las de julio y octubre el alcalde Jaime Nebot manda a pintar las fachadas. Castro en el transcurso del año repite esta labor con la ayuda de su hermano, pues “uno también tiene que ayudarse”.
Germán Viera, de 44 años, vive en el cerro desde que nació y hoy añora los días cuando había unas cuatro covachas y abundantes ciruelos. “Todo esto era verde, muy pequeño y tranquilo”. Viera rememora que las cosas comenzaron a ser distintas en su adolescencia cuando empezaron las invasiones en el cerro. Hoy, según datos del último censo poblacional del INEC, allí habitan unas 4.953 personas.
“Llegaban de todas partes. Poco a poco se ha dañado el sector, al tal punto de que es desastroso, porque aquí no había esta cosa de que la gente de aquí mismo te roba, aquí no respetan a las personas ni a las visitas, y eso no está bien. Es verdad que hay gente que viene de afuera también”.
Por eso anhela cambios. Viera quiere que allí también llegue la regeneración, aunque reconoce que es complicado cuando los mismos moradores del sector se roban las luminarias y el cableado. Eso fue lo que sucedió en las escalinatas que hay por la entrada de Interagua, atrás de la iglesia San Vicente, donde es común el asalto a las personas, según informes de la Policía del circuito 9 de Octubre (cubre desde esta avenida hasta el cerro del Carmen y de la Quito hasta Malecón). La entidad asegura que estos han disminuido a la mitad pues aumentaron el número de oficiales en esa área.
La delincuencia no es solo un problema de este lado del cerro del Carmen, también lo es el sector la Boca del Pozo, en Julián Coronel y Rocafuerte, considerado por uno de los policías del circuito 9 de Octubre como uno de los lugares más conflictivos y en donde se registra el mayor número de asaltos a personas en vehículo. “Para evadir la congestión de los túneles toman esta vía, cuando está congestionado los moradores aprovechan que están parados los carros y ven que están con celulares, con carteras, ahí les hacen parar con armas de fuego”.
En La Pampa, detrás del cerro del Carmen, los robos son similares. La Policía reconoce que es muy difícil aprehender a los delincuentes pues apenas los ven se escurren entre los callejones, se esconden en las casas, algunas de estas blindadas. “Eso nos impide ubicarlos y nadie aporta con información”.
Las debilidades de la Policía son las debilidades de los ciudadanos. Pedro (nombre protegido) vive atrás de la iglesia San Vicente, siente temor al hablar, pero eso no le impide denunciar que los delincuentes están más y mejor armados que la Policía: “tienen ametralladoras, pistolas automáticas, tienen de todo, y se ponen a fumar todas las noches aquí, esto es feo, vienen de otro lado y venden drogas”.
Desde este sector se puede divisar cuando llegan los vehículos a Las Peñas para robarles, así como los que se parquean cerca de Interagua. La Policía del circuito 9 de Octubre no cree que los malhechores estén mejor armados que ellos, aunque tampoco descarta que esto sí sea cierto. “Yo no los he visto pero si los moradores lo dicen, posiblemente es cierto, quisiéramos tener esa información”, dice un jefe policial que prefiere no identificarse.
El mismo uniformado reconoce, en cambio, que del lado de Julián Coronel y Rocafuerte, durante el asalto de personas en vehículos se ha encontrado, en su mayoría, armas de fabricación casera. Asimismo explica que se trata de un grupo de cinco personas las que se dedica a este tipo de delito en el sector conocido como la Boca del Pozo, llamado así porque antes allí se encontraban los reservorios de agua de Guayaquil.
La Policía del circuito 9 de Octubre dice que en el cerro del Carmen hay microtráfico. Por eso los moradores piden la intervención de Antinarcóticos en su sector. “Yo personalmente he puesto varias denuncias en antinarcóticos para que vengan, aquí la droga es fuerte, aquí en un día ve en dos horas como suben jóvenes, viejos, mendigos, eso es todo el día, este es un mercado abierto para la droga”, dice uno de sus habitantes que prefiere no identificarse.
Lorena Trejo quiere más seguridad pero también regeneración. Las escalinatas de cemento se entremezclan con otras de madera. Hay que caminar con precaución en el sector conocido como el callejón de la cárcel por el moho que está adherido a los escalones y el agua que rueda desde las escalinatas debido a una fuga de agua y problemas en la tubería de aguas servidas. “Este sector está en el olvido”, repite una y otra vez Trejo.
Sin cifras que midan inseguridad en el cerro del Carmen
Aunque El Universo solicitó, el 3 y 4 de abril pasado, al director del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Guayaquil (OSCG), Bernardo Ovalle, las cifras de inseguridad en el cerro del Carmen, el funcionario indicó que estas cifras las entrega el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Este medio acudió a la entidad y las pidió mediante la solicitud 282, donde sí entregaron datos como la población y los servicios básicos, sin embargo indicaron que “el INEC no cuenta con datos sobre índices de delincuencia”.
Cuando este medio le consultó a la Policía del circuito 9 de octubre sobre cuántas denuncias reciben por día del cerro del Carmen respondió que el ministerio del Interior está trabajando en el proceso de poder cuantificar las denuncias por sectores más pequeños. “Ahorita lo único que tenemos es denuncias de todo el circuito (es decir desde la av. 9 de octubre hasta el cerro del Carmen) y con eso no podemos establecer de dónde vienen las denuncias ni por qué vienen las denuncias”.
La falta de un UPC (Unidad de Policía Comunitaria) es otro de los problemas del cerro del Carmen donde si bien hay un PAI (Puesto de Auxilio Inmediato) que instaló el municipio de Guayaquil, este es muy estrecho y no reúne las condiciones para que la Policía esté de manera permanente en el sector.
La Policía del circuito 9 de Octubre anunció que en la Boca del Pozo (Julián Coronel y Rocafuerte) se prevé construir una UPC.
Sin presupuesto para el cerro del Carmen
Los sueños de Germán Viera, Ana Castro y Lorena Trejo de ver regenerado su cerro van a tener que esperar, pues no hay presupuesto para este cerrito que tomó su nombre, según el historiador José Antonio Gómez Iturralde, de la veneración de sus habitantes por la Virgen del Carmen.
Ana Castro quiere que se coloque una malla en un barranco que hay detrás de la iglesia San Vicente porque al estar abierto allí se bota la basura.
Germán Viera reclama que “si lo hicieron allá (regeneración cerro Santa Ana) por qué no lo hacen acá. Antes venían y hacían la recolección de la basura”.
La vocera de Puerto Limpio, Paola Gutiérrez, indica que la recolección en este sector se extendió de tres días a siete por la mala disposición de basura en esta área. Asimismo aclaró que la concesionaria solo está encargada del barrido de cunetas y calles y no de escalinatas, pues no es su competencia, como tampoco lo es recoger la basura de los parques sino del departamento municipal de áreas verdes.
Según cifras del INEC, de las 1130 viviendas que hay en el cerro del Carmen, el 99,9% indicó que sí tienen recolección de basura. Esto no se observa en las escalinatas.
El gerente de la Fundación Siglo XXI, Wilfrido Matamoros, sostiene que el Municipio intervino y mejoró aceras, las fachadas de todas las casas y dos vías (Morán de Butrón y Baquerizo Moreno). Estos trabajos, según Matamoros, se los hizo hace unos tres años atrás, pero reconoce que “de manera reciente no hemos hecho nada”.
Matamoros explica que eso se debe a que el presupuesto que maneja esta entidad anualmente (unos 30 millones de dólares) no le alcanza “para hacer tantas cosas a la vez”. No obstante asegura que “si ellos necesitan que le hagan escalinatas, que lo soliciten al alcalde y el alcalde lo decidirá”.
El funcionario también menciona que tuvieron que reducir los costos de guardianía porque eran muy elevados. Por eso y porque vencieron los contratos actualmente no hay guardias de la Fundación en los parques y zonas regeneradas como el cerro Santa Ana, el parque Acuático de la avenida Barcelona, entre otros, aunque asegura que esa labor la hacen, por ahora, los uniformados de la Policía Metropolitana.
Matamoros anuncia que en 60 días se espera contratar a los nuevos guardias.
Mientras tanto Narcisa Erazo, de 47 años, una vendedora que trabaja desde hace 15 años en el área donde se encuentra la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, cerca de Ecuavisa, dice que “el turismo viene es por milagro de Dios. Todo es muy lindo, todo, pero no tenemos guardianía hace dos meses”.
Problemas en el Santa Ana
La seguridad y las obras no son solo una necesidad en cerro del Carmen, también lo es en el regenerado Santa Ana.
En los cinco callejones de este cerro la imagen es distinta, ya no hay adoquines. En el tercer callejón, donde vive Reina Sangurima, hay una colina que contrasta con los otros porque no ha sido encementada pese a que muestra solicitudes para su arreglo enviadas al municipio de Guayaquil desde septiembre del 2011.

Habitantes del cerro Santa Ana piden que se pavimente la colina del tercer callejón
“No pedimos regeneración sino un arreglo, porque como no hay mucho dinero entonces no vaya a ser que no nos reciban, yo batallo por esta loma en la que hay gente que se ha caído”.
A Reina no le gusta que los guardias adviertan a los turistas que no ingresen a su sector. “Por los huesos de mi madre que aquí jamás roban. No es que yo hable mal del Carmen pero ahí donde hay una pampa, por las invasiones, eso sí es peligroso”.
Matamoros asegura que en el Santa Ana el próximo año se harán escalinatas internas, aunque reconoce que también es bastante difícil trabajar allí. “Es una extorsión diaria. Si no hay que pagarles para que nos dejen trabajar, es una labor bastante titánica trabajar ahí”.
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