Fallece la última tortuga gigante de su especie sin dejar descendencia

Oficialmente la especie se extinguió, según el Parque Nacional Galápagos (PNG), al morir el conocido como Solitario George que era la única tortuga gigante de la especie (Chelonoidis nigra abingdoni) que habitaba en la isla Pinta del archipiélago.
Pero George no deja de generar expectativa incluso después de su muerte.
La esperanza generada ante los intentos frustrados de que dejara descendencia sigue ahora con el descubrimiento de que diecisiete tortugas comparten sus genes. “Prácticamente son híbridos. Entre esos ejemplares (nueve hembras, tres machos y cinco jóvenes) hay un grupo que, genéticamente hablando, son considerados de primera generación, lo que significaría que provienen de padres puros”, explica Washington Tapia, responsable de Conservación y Desarrollo Sustentable del PNG.
Así, existe la posibilidad de que aún vivan individuos puros de la especie en algún punto del volcán Wolf, en Isabela, de donde se extrajeron muestras de 1.600 tortugas gigantes en el 2008 como parte de un estudio entre el PNG y la Universidad de Yale para verificar si existe algún individuo puro o emparentado con la especie extinta.
“Según la longevidad de las tortugas, estas viven más de 100 años y es probable que esos padres estén en el volcán. Por eso, vamos a hacer varias expediciones, a buscar estos posibles individuos”, asegura Tapia.

Los investigadores de la Universidad estadounidense de Yale compararon el ADN de las muestras con el de los especímenes del museo de las tortugas de Pinta y del Solitario George. El descubrimiento hace surgir la posibilidad de recuperar a la Chelonoidis nigra abingdoni, mediante un programa de crianza y reproducción en cautiverio.

Según historiadores, el hallazgo de tortugas de Pinta y Floreana en otras islas, como Isabela, se atribuye al traslado que realizaban, a inicios del siglo XIX, los marineros de barcos balleneros, que para su alimentación recogían tortugas en otras partes del archipiélago y cuando ya no las necesitaban las arrojaban por la borda al mar.

El Solitario George fue encontrado en la isla Pinta en 1972 y trasladado a Santa Cruz, donde transcurrió el resto de su vida en un corral de rocas volcánicas instalado en la Estación Científica Charles Darwin, en Puerto Ayora.
Allí se apareó con hembras de la especie que habita en el volcán Wolf de Isabela después de 15 años de convivencia, pero los huevos resultaron infértiles. Su edad exacta se desconoce aunque se estima que tenía más de cien años.
George era una figura mundialmente conocida. Se convirtió en el ícono de conservación de las tortugas gigantes y del resto de especies únicas en el mundo que habitan en Galápagos.
Tras la necropsia del cuerpo se determinó que George murió por causas naturales debido a su envejecimiento, según el Ministerio de Medio Ambiente.
El cuerpo del quelonio, que tenía casi 100 kilos de peso, será embalsamado para exhibirlo como símbolo de la lucha por la preservación, según anunciaron las autoridades del PNG.

 

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