Crímenes latentes

La violencia intrafamiliar, el sicariato, venganza, líos de tierras, ajustes de cuenta y la violencia de antisociales al cometer delitos desmembran cientos de familias del país.

El año empieza con el hallazgo de los restos de Ángel Estrella Gutiérrez, alias Papel, en el sector El Fortín. Siete personas son aprehendidas, ellas admiten el asesinato , pero la cabeza de la víctima no aparece hasta el momento.

Los periodistas también están entre las víctimas de la violencia. En el cantón El Triunfo, provincia del Guayas, Byron Cano es acribillado con nueve disparos por desconocidos en el momento que llega a su vivienda. Días antes el comunicador reporta el robo de un contenedor con televisores, un delito en el que estarían implicados policías.

Otro caso de uniformados implicados en delitos ocurre en Guayaquil, donde a los miembros de la Armada: Nicanor Gonzabay Mero, Óscar Sánchez Miño, Luis Alberto Naranjo Verdezoto, Julio César Cumba Gavidia, Luis Valdez Obregón, Carlos Estupiñán Sandoval, Daniel Chóez Solís y Jerson Barragán Guzmán los acusan de asesinar a los ciudadanos Walter Alberto Olmedo Tapia, Julio Alejandro Avilés Buris y Pedro Benjamín Castro Laje, después de detenerlos arbitrariamente en la cooperativa Sergio Toral, en el noroeste. Los cuerpos aparecen maniatados y con un disparo en la nuca.

Víctor Vicente Vera Vera muere en un confuso tiroteo con miembros del Grupo de Operaciones Especiales que irrumpieron en su casa de la hacienda La Providencia, del km 14 de la vía a Yaguachi.

La versión policial señala que los agentes tocaron la puerta antes de entrar a la vivienda de Vera, pero los deudos aseguran que los policías tumbaron el portón principal de la propiedad y después derribaron la puerta de su casa.

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