Ser médico rural

Una labor de cercanía con la comunidad


Ser médico, más que una labor de atención al paciente, de darle medicinas o prescribirle una receta, es una vocación de ayuda; pero ser médico rural va más allá. Es un servicio a la comunidad, es estar en permanente contacto con la gente, escuchar sus problemas, compartir con ellos. Así lo define el doctor Jaime Fernando Andrade Mafla, quien a sus 31 años atiende en el dispensario de una zona rural de la provincia de Bolívar.

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Quiteño, de cabellos negros y pobladas cejas, Fernando Andrade, el ‘doctorcito’ de Changuil Alto como le dicen sus pacientes, explica -tras un breve viaje por sus recuerdos, que van desde la gratitud de sus pacientes a las cosas curiosas y momentos dolorosos- lo que a su criterio diferencia al doctor rural.

Un médico que está en la ciudad se preocupa por darle un tratamiento al paciente. “Acá, el médico se preocupa no solo por el paciente sino por toda la comunidad, o por todo el entorno, y ese es un reto especial porque toca caminar, toca subir montañas, toca aguantar la lluvia”, precisa.

Como médico del Seguro Campesino, una actividad en la que lleva ya tres años, se desplaza los lunes, jueves y viernes al dispensario del recinto Guapoloma, donde atiende de 20 a 25 pacientes durante los tres días; además, hace visitas médicas domiciliarias, y muchas veces tiene que caminar hasta el lugar en el que se encuentra el paciente que esté muy delicado e imposibilitado de moverse.

El resto del tiempo, de su semana laboral de 40 horas, debe ir a otro sector rural ubicado a 45 kilómetros del cantón San Miguel de Bolívar, donde reside desde hace más de tres años. Estos dos días (martes y miércoles) viaja al sector de Changuil Alto, ubicado en la parroquia rural Régulo de Mora, cuya población se aproxima a los 1.200 habitantes.

En su auto, un Chevrolet Vitara de color negro, recorre el largo trayecto por el que la obra pública vial no ha llegado, por lo que le toma entre 45 minutos y una hora llegar a Changuil Alto. Pero el viaje no lo hace solo, lo acompaña otro médico rural, el del subcentro de salud del Ministerio, ubicado en un lugar cercano al dispensario en el que él labora.

En el carro también va la dentista, quien vive en Guaranda, pero que se une al grupo en San Miguel, para avanzar desde ahí hasta Changuil, donde junto a una auxiliar de enfermería y una visitadora social conforman el personal del dispensario del Seguro Campesino.

Tan pronto ven llegar al doctor Andrade al dispensario, donde trabaja de 08:00 a 16:00, los pacientes se presentan en la sala. Ya con el mandil blanco puesto, empieza a recibirlos. El primero en entrar es Arnulfo Olmedo, de 62 años, quien tiene un problema de gastritis. La visita, tras un chequeo médico y un diálogo sobre su salud, concluye con la entrega del medicamento y el anuncio de una cita para la semana próxima.

El segundo en atenderse es Carlos Fernando, de 11 años, que entra de emergencia debido a una herida en el pie izquierdo, provocada por una quemadura con guarapo hace varios días. Una limpieza que a un adulto le hubiese sacado algunas lágrimas, al niño le tomó varios retorcijones. Con una venda en el pie, unas pastillas antiflamatorias y otras para el dolor termina la segunda consulta médica.

Compartir con la comunidad

Son las 09:30 del miércoles y aún lo esperan Carmen Juana Bosques (66 años), Roberto Yantza (68) y otros dos pacientes. Pero eso no es todo, en su visión de compartir con el entorno de los habitantes, le toca incorporarse a la comparsa del Seguro Campesino que desfila por las calles del recinto.

Carmen Juana Bosques también recibe atención médica en el dispensario de Changuil Alto, una población dedicada a la producción de los licores Pájaro azul y Pata de vaca.

Ese día precisamente, cuando el resto del país inicia la cuaresma y la visita a la iglesia para recibir la ceniza, en Régulo de Mora se celebra el Carnaval. Andrade se viste de amarillo y blanco, con un sombrero negro, y baila al ritmo de la canción “Cholo soy”, de Luis Abanto Morales, cantada por Sanyi.

En los dos días en Changuil, el doctor Andrade, uno de los 15 médicos rurales que tiene el Seguro Campesino repartidos en los 19 dispensarios de la provincia de Bolívar, atiende un total de 25 a 30 pacientes. A nivel nacional hay alrededor de 600 médicos, indica.

De acuerdo al Anuario de Recursos y Actividades de Salud del 2010, la provincia de Bolívar tenía un total de 56 doctores rurales, incluidos los doctores del Ministerio de Salud y estudiantes de Medicina que están en la zona rural, según el INEC. A nivel nacional, a esa fecha la cifra era de 39.981 médicos.

Entre los beneficios y la carencia

La salud de la población rural la atiende el Ministerio de Salud a través de los subcentros, mientras que el Seguro Campesino lo hace en sus dispensarios, pero solo a sus afiliados. Ambos cubren diferentes enfermedades, a veces se reparten los pacientes y, como tiene buenas relaciones con el médico del Ministerio, se prestan las cosas. Lo importante es atender al paciente, dice Andrade.

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Las enfermedades que presenta la población, debido a que en su mayoría es de la tercera edad, están relacionadas con la osteoartrosis, diabetes e hipertensión, explica el doctor, quien como médico rural gana 1.700 dólares, recibe un bono de transporte y está luchando por un bono rural. Él no tiene un nombramiento y está sujeto a contratación.

También hay síndrome gripal, infecciones agudas respiratorias, gastritis, cáncer de hígado, infección intestinal, parásitos. La salubridad es el punto básico, allá aún no llega el agua potable ni alcantarillado, aunque sí hubo hace algún tiempo una campaña de cloración del agua, pero a la gente no le gustó porque creyó que le dañaba los cultivos, relata.

Los pacientes son miembros del seguro campesino, subrama del Seguro Social que atiende al agricultor y al pescador artesanal, que vive y trabaja en el campo o cerca del mar, y a sus dependientes (mujer e hijos a su cargo), por 25 dólares anuales, para recibir las prestaciones médicas, odontológicas, aseguramiento, jubilación, auxilio de funerales, explica el doctor.

El problema se presenta al entregar las medicinas, es una de las quejas más frecuentes del afiliado. En el seguro campesino hay un cuadro básico de medicamentos que cubre la mayor parte de las enfermedades; pero hay casos, como el de la osteoporosis, que el seguro no los cubre, por lo que se los transfiere al hospital, a médicos especialistas. Para el 2015 se espera que los servicios de salud tengan las mismas condiciones, con médicos que trabajen todos los días con la comunidad, señala.

Visión rural

Ejercer la medicina rural es algo que se aprende en el área. “La universidad no nos forma en un sentido comunitario, todos los médicos que salimos venimos de una formación netamente hospitalaria”, expresa.

Antes de ser médico rural del Seguro Campesino, a donde llegó tras su búsqueda por una estabilidad laboral, trabajaba primero en una clínica en Quito, luego llegó la oportunidad de trabajar en el área comunitaria de la provincia de Bolívar, como parte del personal médico del Ministerio de Salud, visitando casa por casa, viendo la problemática de la salud en las comunidades y haciendo diagnósticos situacionales, recuerda.

La experiencia le ayudó a entender las necesidades de la comunidad, y que la visión política del campesino es tan crítica como el de la persona que habita en la ciudad. El rural es desconfiado, en gran parte por todos los fracasos que han habido hasta ahora, por parte del Gobierno, por las malas decisiones políticas, dice.

La visión rural hace que si en el dispensario no hay el medicamento y no hay farmacias para comprarlo, o el paciente carece de dinero para adquirirlos, el médico se pregunta cómo ayudar a su paciente para que siga el tratamiento y calmar el dolor. Cambia la concepción. “Nos obliga a ver de otra manera al paciente… algo tenemos que hacer”, reflexiona. Agrega que lo que le queda es averiguar entre la población, en internet y con los especialistas en las propiedades curativas de productos medicinales alternativos, para saber si hay evidencias de que ello funcione.

Reitera que le gusta lo que hace porque es en el área rural donde realmente puede saber qué es lo que como médico, como profesional, puede hacer por una comunidad; aunque deja entrever que tiene aspiraciones. Le gustaría hacer un posgrado, porque también le interesa la Medicina Interna y la Radiología.

Ser comunitario

Andrade asegura que su labor va más allá de atender a los pacientes. Analiza los problemas que enfrenta la población y los hace suyos. “No solo se está ayudando en salud, sino que estamos relacionándonos con otras instituciones para poner el grano de arena en hacer algo mejor con la comunidad”, dice.

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En Régulo de Mora “nosotros tenemos serios problemas en la comunidad y peleamos por una cosa, peleamos para que tengan agua potable, peleamos para que el Municipio venga y haga la recolección de la basura”, indica. Agrega que estas cosas, para alguien que está en un hospital, pasan desapercibidas.

Otro de los problemas es el mal estado de las vías y la migración. La población, dedicada a la producción de licor (pájaro azul y pata de vaca) está empezando a irse a las ciudades. Hay más adultos mayores que niños y jóvenes porque ya no hay edad reproductiva, indica el doctor.

A nivel comunitario se ha elaborado un plan de contingencia, un plan de seguridad, con la participación conjunta del Ministerio de Salud, el de Agricultura y juntas parroquiales para desarrollar proyectos. Uno de ellos es el de crianza de truchas, para que la población mire otras alternativas de desarrollo y no se dedique en exclusiva a la producción del licor.

Comentarios

  • Un verdadero guerrero. Personas como estas son las que se necesitan en nuestro pais.

  • Adrian Salmon

    Felicito al autor de este reportaje y al médico por su excelente labor. La medicina rural es un asunto serio, y no se le ha dado la importancia a traves de los años. Esperemos que este reportaje haga consciencia en la importancia de preparar médicos generales en medicina comunitaria antes de comenzar su rural y compartir estas plazas con médicos especialistas en medicina familiar y especialistas en atención ambulatoria.

  • Que linda nota, una realidad, múltiples actores y mucho por hacer.

  • Flor Cuenca

    Excelente reportaje, se les felicita a todos los médicos que diariamente demuestran el compromiso para la sociedad, que se esfuerzan y sacrifican para dar y ayudar a quienes lo necesitamos, Yo lo compartiré con todos mis amig@s para que se den cuenta de la labor tan noble que un médico hace por la sociedad.

    Muchos éxitos a todos los médicos y que sigan adelante que Dios les de fuerza y fortaleza para seguir con su vocación..

  • Mario Castro

    Que buen reportaje, eso son médicos de verdad, eso hace ver que ser medico no es tener solo vocación es un apostolado y las autoridades deberían poner mas asunto en la medicina para los dispensarios rurales y mejorar las oportunidades de que estos grandes médicos sigan con su labor.
    Sigan en estos reportajes que hacen conocer mas de la realidad de nuestro país.

  • QUE BIEN QUE LE DEN LA IMPORTANCIA AL MEDICO RURAL, QUE ES UN SENOR MEDICO YA QUE SE LAS TIENE QUE VER DE VERDAD, COMO EL MEDICO DE GUERRA QUE HACE TODO CON LO POCO QUE TIENE A DISPOSICION , QUE FORTUNA TIENE ESTE PUEBLITO PORQUE TIENE UN MEDICO DE ANIMA Y ESO SI ES DIFICIL DE ENCONTRAR, YA QUE ESO NO SE FORMA SE NACE , ESO NI EL HOSPITAL MAS GRANDE NI PRESTIGIOSO DEL MUNDO TE LO DA’ BIEN POR EL SENOR MEDICO O DOCTORCITO .

  • Samael Damian

    NOSOTROS LOS MEDICOS SOMOS LOS MAS OLVIDADOS MENOS RECONOCIDOS PERO UNA SONRISA DE UN PACIENTE VERLO COMO LE SALVAMOS LA VIDA ALIVIAMOS EL DOLOR ES MUCHO MAS QUE UN DINERO POR QUE SER MEDICO ES SER UN ANGEL DE DIOS EN LA TIERRA LA MEDICINA ES LA PROFESION MAS NOBLE QUE EXISTE