Yo sastre

Un oficio entre tijeras, tiza y cinta métrica


Una tiza, cinta métrica y tijera reposan sobre un pedazo de tela acomodada en una mesa antes de que el maestro Segundo Soria inicie la tarde del jueves la confección de un pantalón.

En su taller, ubicado en la 21 y Cuenca, cuelgan decenas de pantalones, sacos y camisas que ha elaborado en una máquina singer, además de jeans que ha cosido.

Lleva cuarenta años en este oficio que –como dice- le ha permitido vivir bien, pero en las dos últimas décadas su negocio ha sido casi desplazado por lo que él denomina la industria de la ropa.

Fernando Yagual marca con tiza una tela donde elaborará un traje.

Fernando Yagual marca con tiza una tela donde elaborará un traje.

“Hoy el hombre o la mujer no gusta vestirse bien, prefiere comprar camiseta o ternos de un mismo diseño”, dice Soria, quien preside la asociación de Sastres Profesionales y Afines de la provincia del Guayas.

En Guayaquil hay otras dos instituciones que agrupan a los sastres y artesanos de la confección: Sociedad de Maestros Sastres Luz y Progreso y Cinco de Noviembre. Todas inscritas en la Junta Nacional de Defensa del Artesano.

La importación de la ropa y el costo de la tela también afectan al gremio. Soria expone como ejemplo que un terno puede costar entre 90 y 120 dólares, dependiendo de la calidad de la tela; y un pantalón, incluída la tela, unos 25 dólares; igual precio para una camisa.

En cuanto al vestido para mujeres, dependiendo de la calidad de la tela, puede variar el precio entre 45 y 55 dólares; y un vestido de colegio, entre $ 28 y $ 30.

Pero en locales de venta de ropa al por mayor, un terno puede costar hasta 80 dólares, mientras que un vestido, menos de 30 dólares, por lo que el comprador prefiere adquirir uno antes que mandar a hacer en la sastrería.

“Hay personas que prefieren lo barato y compran ternos de bajo costo, pero que solo duran dos o tres puestas; un maestro sastre le hace un muy buen traje, a la medida, y le dura, lo que ocurre es que su mano de obra cuesta”, reflexiona Gloria Condoy, quien preside la asociación Sociedad de Maestros Sastres Luz y Progreso.

Ella señala que se menosprecia el trabajo de un sastre porque “la gente no le gusta vestir a la medida y para ir a la oficina compra camisas y pantalones que hay en tiendas al por mayor y son económicos y -si le queda grande- van a un sastre para que se lo rebajen, entonces solo se dedica a ajustar pantalones y camisas”.

Añade que otro problema que afecta al artesano de la confección es la aparición de locales de alquiler de ternos, smoking y vestido de novias. “Como las bodas son ocasionales, entonces alquilan, no se hacen un traje”, dice.

Condoy reconoce que la aparición de estos negocios no deben ser un obstáculo para el sastre, el modisto o diseñador. La presidenta del gremio recalca que debe haber el ingenio (para captar clientes).

Pero ahí se presenta otro de los problemas para el sector: la falta de preparación.

ganchos

Fernando Yagual tiene más de diez años en su local ubicado en Luis Urdaneta y Escobedo.

Condoy reconoce que hay apertura del gobierno ecuatoriano para apoyar con recursos para la capacitación, pero que algunos institutos ofrecen los talleres en horarios de estudiante (en la mañana y tarde), lo que imposibilita acudir al sastre porque ese horario es de trabajo.

Expuso el caso del Secap que anunció cursos, pero que no tuvo acogida por el horario. “Si los talleres se realizaran en la noche o algún intensivo los fines de semana, podría haber acogida”, indica.

A la industria de la ropa, locales de alquiler de vestido y trajes, así como la falta de capacitación, se suma a que en las academias tecnológicas privadas y públicas no egresan capacitados en su totalidad los futuros sastres o modistos.

“Salen con la teoría, pero les falta la práctica; saben coser, pero eso no es suficiente y ese es un problema cuando los maestros sastres buscan personal que labore en sus talleres”, manifiesta Condoy, quien precisa que a un profesional sastre se lo prepara en los planteles entre dos y tres años.

Luis Torres Jarrín, expresidente de la Sociedad de Maestros Sastres Luz y Progreso, manifiesta que se propuso en los años 82 y 83 (durante el gobierno de Osvaldo Hurtado) la creación de la Universidad Tecnológica Artesanal con la finalidad de capacitar y preparar a todos quienes quisieran aprender oficinas cercanos a la rama sartorial (sastrería).

“Lamentablemente la calidad de la mano de obra no se ha podido elevar por la falta de gente calificada”, dice Torres, quien también presidió al gremio a nivel nacional y también Latinoamericano.

“En países como Colombia y Brasil hay títulos de doctor; en otros países como Chile, Perú hay licenciaturas en esta rama”, indica Torres.

Añade que el centro de estudios busca la preparación y proyección internacional del trabajo del artesano de la ropa de Ecuador. Relata que al actual gobierno le envío cartas para el apoyo de esta universidad, pero que recibió como respuesta dialogar con el Ministerio de Producción (Industrias), cuando es un tema de educación.

Condoy refiere que ante la falta de preparación es difícil conseguir, por ejemplo, un obrero de manga (el que hace levas).

Los chicos egresados se los ha tenido que pulir en los talleres, indica Condoy, pero que debido al bajo presupuesto que manejan algunos sastres ellos han debido limitar la contratación de pasantes.

Torres, quien conoce el trabajo que desarrolla el gremio de la sastrería en algunos países de Latinoamérica, Europa y Asia, teme que a futuro este oficio sea desplazado en su totalidad por la industria de la ropa. “Algunos han encontrado trabajo con la elaboración de uniformes de colegios, pero eso es durante una época del año”, manifiesta.

Segundo Soria tiene 40 años en el oficio. Tiene su taller en la 21 y Cuenca.

Segundo Soria tiene 40 años en el oficio. Tiene su taller en la 21 y Cuenca.

El expresidente del gremio indica que Ecuador tiene potencial y que si hubiera una capacitación adecuada habría mayor interés en la juventud por el oficio. “En los planteles se incentiva por profesiones como medicina, abogacía, ingeniería, nunca por un oficio de artesano”, dice.

Condoy destaca que un artesano aprende varias materias como matemáticas (para que domine el tema de las medidas), relaciones humanas y hasta anatomía. “No es lo mismo hacer un traje para una persona baja, que una alta, o que tiene alguna deformación en los hombros, hay que saber cómo trabajarlo”, dice.

Para Torres lo importante de un artesano es la responsabilidad y amor en lo que hace. Además rememora aquella frase que en el Guayaquil de antaño se decía: “Para presentarse ante la sociedad con un buen traje tiene que buscarse un buen sastre”.

Comentarios

  • disqus_OjW1Xq5JB3

    Excelente articulo. Felicitaciones a todos los sastres. Me gustaria conocer la direccion de la Sastreria Fern, del Sr. Yagual.

  • luis cruz

    Felicitaciones a todos los sastres del Ecuador por su ardua labor, además dan trabajo a varias personas en sus pequeños talleres. Confiamos y felicitamos a nuestro Presidentre, que está dando interés dando préstamos a estos artesanos para que agranden sus talleres y hasta se pueda exportar su trabajo, estoy seguro que si nuestros artesanos se siguen preparando y mejorando su calidad van a obtener grandes beneficios. Ëxitos