La torta es un ring sobre el que simulan pelear dos muñecos repletos de músculos. Liam Solms está de fiesta, cumple 5 años. El niño está feliz con el diseño porque al igual que su abuelo, Walter Solms, y su padre Jorge, es un fanático de la lucha libre.
Pero el cake no es suficiente. Liam también tiene un ring de verdad en una cancha de la urbanización Matices, de Samborondón. Su madre, Paola Armendáriz, quiere darle una sorpresa y contrata un espectáculo de lucha libre por $ 300.
Mientras Kalaka, Hummer, Coyote, Dylan y el ‘tramposo’ árbrito Macho Macías se preparan para el show, Liam viste una pantaloneta blue jean, camiseta y muñequeras verdes en imitación de su luchador estadounidense favorito John Cena. Quiere pelea y ansioso corre de un lado hacia otro en la lona del ring, la tarde del sábado 30 de junio.
Atardece y los niños desesperan. Son las 16:00 y llega Kalaka, uno de los personajes que la escuela de lucha libre Row Ecuador ha creado para los fanáticos de este deporte.
Los niños se emocionan cuando Kalaka sube al ring. Saben que es uno de los buenos o face, así se conoce en la lucha libre a los personajes justos y carismáticos.
No sucede igual con Hummer ni con el ‘tramposo’ árbrito Macho Macías. ¡Buh! ¡Buh! Se oye entre la multitud infantil. Hummer vence con trampa a Kalaka, tras varios golpes. Una voz en off advierte a los niños: “Por favor, no hagan esto en casa”.
Y se viene la segunda pelea. Esta vez se enfrentan Coyote y Dylan. Coyote, uno de los rudos, ingresa a la cancha y molesta a los niños y les dice: “Tu mamá no te quiere, eres adoptado”. Dylan trata de defenderlos. Por eso se enfrentan en el ring, aunque a momentos parece que Dylan va a ganar, otra vez, el injusto árbrito Macho Macías hace de las suyas.
En la premiación de los rudos (Coyote y Hummer), llega Kalaka junto con Dylan y les quitan el campeonato y se lo dan a Liam, quien feliz festeja junto con sus padres.
Trajes que te cuentan una historia
El director de Eventos de la marca Row Ecuador, Iván Bustamante, define a la lucha libre como un deporte de entretenimiento.
Para dar el mejor espectáculo asegura que debes estar preparado. Por eso es necesario tener un guión para cada historia que se cuenta a través de una lucha o batalla.
El éxito de la lucha libre depende precisamente de lo buenas que sean las historias detrás de los personajes. Por ejemplo, Bustamante interpreta a Krow, un justiciero sobrenatural a quien sacó de un cómic y cuya frase “soy tu juez, tu juicio, tu jurado y tu condena, soy el único lazo entre los vivos y los muertos”, lo representa ante sus contrincantes como uno de los buenos.
Bustamante no cree que la lucha libre sea una mala influencia para los más jóvenes. Es simplemente un espectáculo que muestra “la eterna lucha entre el bien y el mal”.
Es más, lo considera algo artístico por el esfuerzo que requiere crear una historia para cada personaje, para luego elaborar un traje, y que además exige un constante entrenamiento físico.
Los costos de sus presentaciones varían entre $ 300 y $ 1.500. Estos dependen del número de luchas que se realicen durante el espectáculo.
¿Pero cuáles son los fundamentos de la lucha libre?
Lo primero que se debe aprender, dice Bustamante, es la caída. “Para ser luchador profesional lo principal es aprender a caer, la caída básica con la que comienzas en el mundo de la lucha libre es el roll, que es una voltereta, similar a las vueltas que uno hace cuando niño”.
Esta tiene cinco variantes con las que se busca proteger la nuca, los hombros y espalda. “Por eso, cuando tú caes, caes con la barbilla en el pecho golpeando el ring con tus palmas y levantando las piernas sin dejar que pegue la lumbar, esto es para proteger las partes vitales del cuerpo, la cabeza y la lumbar. Si tú te pegas en la lumbar, te puedes quedar paralítico; si te pegas en la cabeza, te puedes morir”, afirma.
Después de estar “duchos” en las caídas siguen los juegos de cuerdas, otras acrobacias como llaveo, contrallaveo, rondadas, proyecciones, sumisiones y voladas.
Eso sí, aclara Bustamante, lo más importante es la “psicología del ring“, es decir, aprender a trabajar con el público dependiendo del personaje que cada luchador posea. Hay buenos y malos. Si es de los buenos, tiene que lograr que el público lo ame; si es lo contrario, debe ser odiado.
¿Quiénes están detrás de los personajes?
Perseverancia, resistencia, dedicación y amor por la enseñanza son algunas de las cualidades que dicen tener quienes interpretan a Krow, Kalaka, Exodia, JCM, Hummer, Coyote, Mutilador, Ryder, Rosa Salvaje, Súper Boy, Dylan, entre otros.
Julio Andrés González Estupiñán interpreta a JCM. Lleva apenas cuatro meses entrenando. Vino de Esmeraldas porque no había una escuela de lucha libre en su ciudad. Ese no fue un impedimento, y aunque sus padres no estuvieron muy contentos con que viniera a Guayaquil, él sabía lo que quería y comenzó a entrenar.
Antonio Garcerant es Coyote, el actual campeón de la lucha libre en Ecuador. No siempre pesó 195 libras, antes apenas llegaba a 145. En sus inicios no era ni temido ni odiado. Hoy es uno de los más rudos. Para lograrlo entrenó durante dos años, por largas horas, para que le dieran su primera pelea.
Garcerant se adueñó de la frase ‘caterva de miserables’, nombre que asumieron fanáticos de Coyote. Actualmente, ayuda en el entrenamiento de las nuevas figuras de la lucha libre, como Luis Machuca, de 19 años, quien es Súper Boy.
Exodia, es la única chica inscrita en la escuela, es interpretada por Alexis Tacuri, de 25 años. Su sueño siempre fue practicar lucha libre. Esperó varios años para hacerlo. Primero se licenció en comunicaciones. Su madre es su máximo apoyo y a menudo está en sus peleas.
Y finalmente Iván Bustamante, quien interpreta a Krow. Durante años buscó alguien que lo entrenara. Al principio no lo halló, aunque siempre contó con el apoyo de su padre, Jorge Bustamante, quien fue su pilar para poner su primera escuela de entrenamiento en el polideportivo Huancavilca. Después continuó solo. Hoy tiene su escuela en Fedeguayas.
Bustamante se considera un amante de la enseñanza, de ahí que trata de mostrarle las mejores técnicas a sus alumnos. El dinero no es un impedimento para sus estudiantes, aunque a veces no lo tengan.
“Es increíble que no puedas cumplir tu sueño solo porque no tienes dinero, eso no es justo, si yo puedo ayudarte, te ayudo”, señala Bustamante.
Lo más difícil
Las lesiones que a menudo adquieren los luchadores sí son preocupantes, dice Bustamante, a quien su médico le exige mucho cuidado, pues tiene problemas en sus articulaciones.
Bustamante trata de protegerse con rodilleras, coderas, tobilleras y muñequeras, pero al tener, en su caso, 14 años practicando lucha es imposible que no haya secuelas.
Pero él no se arrepiente. Eso no quiere decir que esté feliz por sus lesiones; en realidad, es algo que odia de la lucha, pero también la ama. “Es como cuando pierden Barcelona y Emelec, los odias, pero nunca los dejas de amar. Yo amo la lucha”, asegura.
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